La zofilia, un síntoma silencioso de violencia hostil

La zofilia es un trastorno que hace referencia a la atracción sexual de un ser humano por un animal, llegando o no a concretarse el acto sexual entre estos; sin embargo, al ejecutarse la relación sexual entre humanos y animales el término se amplía a bestialismo. A pesar de que la definición de esta patología suene a un fenómeno del comportamiento humano surgido en la época moderna, la historia de la humanidad guarda registros de prácticas zoófilas desde la prehistoria; así como alusiones específicas en textos religiosos como en el antiguo testamento de la biblia.

zofilia

Con el paso de los años el tabú surgido en torno a estas prácticas sexuales, ha convertido la zofilia en un tema poco conocido para el saber popular, lo que ha aislado la atención del verdadero problema que a nivel social representa esta parafilia. Un zoófilo es considerado como un agresor potencial, que aplica al animal abusado tanto evidente violencia hostil como violencia impulsiva; comportamientos que puede reproducir contra otros animales y otras personas, sobre todo las que considera vulnerables.

La práctica de la zoofilia se ha convertido en un objeto importante de estudio

La zoofilia ha sido un importante objeto de estudio de la psicología, que ha logrado establecer una relación entre estas prácticas con los perfiles psicológicos de algunas personas que se han considerado como un peligro para la sociedad. La violencia hacia a los animales está presente en el 50% de los perfiles de los asesinos en serie, apareciendo este síntoma desde edades tempranas (desde la infancia).

La mayoría de practicantes de zoofilia son varones adultos, y la mayoría de estos no establecen relaciones sexuales con un solo animal; aunque algunos llegan a establecer incluso vínculos sentimentales con el animal abusado. La zoofilia es una muestra evidente de imposición de violencia con el fin de causar sufrimiento, así como la búsqueda de estimulación sexual a través de este sufrimiento; siendo sus practicantes considerados como de peligrosidad social por ser propensos a repetir estos comportamientos violentos hacia otras personas.

Actualmente algunos países condenan por ley la práctica de zoofilia, basándose en la relación de estas con los perfiles violentos; así como los riesgos para la salud humana que representan por la posible contracción de algunas infecciones. Otros países no la mencionan directamente en sus leyes, pero es condenada de igual forma como un acto de violencia animal.

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